Casa Garay

Este antiguo palacio neo-renacentista, conocido como “Palazzo di Fiori”, con sótano, planta baja y dos altos, localizado en la Avenida “B” y Calle Décima, del Casco Antiguo de la Ciudad de Panamá, fue construido a finales del S. XIX, ya que el plano histórico de “La Ciudad de Panamá y sus alrededores” (de 1890) muestra, por primera vez, el lote y la casa e, igualmente, una escritura pública de 1890 que certificaba que la dueña del mismo era Doña Mercedes Díaz de Garay, esposa del célebre pintor Epifanio Garay.

En dicho edificio, además de Doña Mercedes y Don Epifanio Garay (1849-1877: Pintor, artista, etc), también vivieron sus dos hijos, es decir, Don Narciso Garay Díaz (1876-1953: Literario, musicólogo y diplomático) y Doña Nicole Garay (1873-1928: Poeta y Educadora).

Ya desde finales del S. XIX, se sabía que la casa era de “…cal y canto, maderas y tejas, situada entre las Carreras de Páez (hoy Avenida “B”) y Rivas (hoy Calle Décima)…”, y ya mostraba la actual configuración de planta en “C”, con un patio central interno.

Igualmente, los planos de levantamiento de fachadas del Casco Antiguo (realizados por el Arq. Carlos Flores Marini para la OEA, durante los años 70 del S. XX), registraban las fachadas frontales del edificio, mostrando un techo en láminas de zinc acanalado (aparentemente se le habían quitado las tejas), almohadillado parcial en los muros, vanos con arcos de medio punto (y otros con dintel plano), elaborada herrería en la baranda de los balcones y detalles neoclásicos que le conferían todo su valor. Cabe destacar la singularidad y monumentalidad de su escalera principal, parcialmente helicoidal, construida en hormigón armao, con pasos de madera sólida y baranda de hierro forjado. Por otro lado, los trabajos de arqueología realizados permitieron descubrir rasgos como un semi-túnel (o pasillo) con bóveda de cañón corrido (en ladrillos de arcilla); los pasos y niveles originales del patio del S. XIX y el cabezal de un antiguo aljibe.

Con toda esta información, se inician los planos de levantamiento y la propuesta de intervención, la cual pretendió, desde un principio, preservar y poner un valor los atributos históricos y arquitectónicos del inmueble, en el marco de un proyecto que comprendía 3 estacionamientos en el sótano y 9 apartamentos distribuidos en la planta baja y 2 altos, pero además, con la incorporación de un mezzanine nuevo (nivel 250) y una terraza/azotea parcial nueva (nivel 300) que se esconde debajo del techo existente y desde la cual se aprecian vistas panorámicas de todo el Centro Histórico.

La monumental escalera helicoidal principal fue conservada y restaurada siguiendo su diseño original y sin alterar su estructura, ni sus elementos asociados, recuperando su esplendor original. Igualmente, el patio central interno fue liberado de una serie de elementos discordantes y re-definido parcialmente, dotándolo de mayor coherencia y prestancia, lo cual ha permitido establecer un mejor diálogo con las fachadas externas.

Finalmente, se mantuvieron y pusieron en valor los patrones de circulación común del edificio, al igual que los rasgos arqueológicos hallados y los detalles arquitectónicos del inmueble.