Son las cinco de la tarde y acabamos de salir del trabajo camino a casa, cansados y con ganas de llegar lo antes posible a nuestro destino.  Analizamos en nuestra mente las opciones de ruta que tenemos y tratamos de tomar aquella calle que nos lleve más directamente a nuestro destino con el menor agobio posible.  Nos llenamos de valentía y emprendemos ruta, emocionados de no encontrar tráfico al inicio. De repente, toda nuestra osadía y ansias se estrellan contra la dura realidad, hemos llegado a alguna calle colectora dígase Cinta Costera, Calle 50, Boyd-Roosevelt, Via Tocumén, Transístmica y allí se enreda la cosa.  Encendemos la radio, hacemos cuanta llamada se nos ocurre y nos entretenemos con el twitter a ver si el tiempo pasa más rápido.  Nada calma la ansiedad que incrementa cuando vemos a los automóviles jugando vivo y pasándonos por los hombros o al carro de enfrente que no acelera a tiempo en el semáforo.  Comenzamos a hablar solos: “!Oye! acelera que no ves que ya está verde” , “¿Quien te enseñó a manejar, tu abuela?” Y así nos vamos hasta que dos horas después llegamos al anhelado destino más cansado y sin ganas de nada.

Panama

Avenida Balboa antes de la Cinta Costera

La palabra clave en todo esto se llama colectora.  El tipo de urbanismo que hemos estado promulgando todos estos años ha estado definido por el automóvil y las rutas que necesita el mismo para interconectarse.  Una ruta colectora como lo es la Vía Tocumén recibe a muchas calles vecinales, dígase Villa Lucre, El Crisol, Dorasol, Brisas del Golf, Cerro Viento y San Antonio en su punto medio y barriadas como Don Bosco, Las Acacias, Pedregal, Mañanitas y 24 de Diciembre en sus inicios.  Toda esta gente no tiene más que una opción para llegar de un lado al otro la Vía Tocumén.  Cuando se construyeron estos barrios, definidos por fincas privadas no se consideró la interconexión de rutas alternas y todos como por atracción de un imán utilizaron la solución más económica, interconectar el desarrollo inmobiliario a la ruta existente, o sea la colectora.  Miles de personas se ven forzadas día a día a utilizar esta ruta para poder llegar a su trabajo pero también para realizar cualquier actividad fuera de casa.  El diseño urbano que promulgan estas barriadas exige el uso del automóvil para cualquier movilización fuera de casa.  Los servicios comerciales y públicos, al igual que el abordaje o transbordo del transporte público se encuentran en estas vías colectoras.  Todo este intercambio incrementa más el caos ampliamente generado por las miles de personas que intentan circular por vías colapsadas.

Hay nuevos proyectos construyéndose en el Corredor Sur, dígase Santa María y Costa Sur que utilizan el mismo modelo de servirse de la colectora.  Dichos proyectos no han definido otras soluciones de acceso a sus proyectos y se venden a precios carísimos con la promesa de una vida tranquila y segura fuera del tráfico de ciudad.  Estos suburbios se están interconectando a un Corredor que ya ha colapsado y veo difícil que esa promesa de tranquilidad se pueda cumplir.

Hemos construido dos corredores, cinta costera, puentes vehiculares y aún el tráfico no desaparece.  Esto sucede porque seguimos motivando el sistema vehicular dependiente en colectoras automovilísticas y no promulgamos políticas de urbanismo que busquen crear nuevos modelos de interconexión.  El metro es un inicio que se quedará corto si no creamos aceras cómodas y amigables, paradas protegidas de la lluvia que permitan realizar interconexiones fuera del congestionamiento vial y nuevos diseños urbanos que permitan a los ciudadanos vivir cerca de su lugar de empleo.  Necesitamos discutir con todos los sectores involucrados soluciones reales y viables para el caos en que vivimos.  Es esta mesa deben estar gobierno, urbanistas, empresarios, sociólogos, psicólogos, arquitectos, ingenieros, economistas y transportistas.  Uniendo mentes diferentes creo podemos comenzar a buscar y exigir un modelo sostenible de ciudad.

Creo que es urgente tomar acción y considero que aquellos que se están proponiendo mudarse a desarrollos urbanos dependiente de colectoras empiecen a exigir soluciones factibles de interconexión.  Ojo si tu barriada tiene solo una entrada y salida estarás siempre parado esperando tu turno.