Escrito por Arq. Hildegard Vásquez

Esta semana tendremos la visita de la Unescopara revisar los avances que ha tenido el gobierno en cuanto a la protección y puesta en valor del Casco Antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad desde 1997.

Han pasado ya 13 años de la declaratoria y es asombroso que aún estemos luchando las mismas batallas que antes. Pero aún más preocupante es el interés del gobierno por circunvalar a San Felipe con una extensión de la Cinta Costera. Razones urbanas de necesidad de estacionamiento y circulación vial sonarán a muchos como la solución a los problemas urbanos de la ciudad, pero si analizamos el resultado final veremos que la cinta costera es solo una amalgama de estacionamientos con algo de área verde.

Por otro lado más científico, el rodear las antiguas murallas de la ciudad con el smog constante causado por una vía rápida, la vibración de tráfico y ruido, el cambio de hábitat natural de la costa y otros males solo conllevarían a la destrucción lenta de nuestro patrimonio.

El Casco Antiguo si tiene problemas de circulación vial y falta de estacionamientos que necesitan ser resueltos, pero esto conlleva un análisis más profundo de la necesidad de tanta oficina pública en un espacio que ya no aguanta un automóvil mas aunado al influjo de buses de turistas que inundan las calles buscando celebrar esa declaratoria de patrimonio.

El proceso de cambio debe ser reflexivo y creo debe analizar qué tipo de ciudad se planea sea el Casco Antiguo en algunos años; un atolladero de autos y gente o un centro histórico amigable con los peatones, ciclistas, turistas, residentes y visitantes donde no se pierda la vida de calle porque los taxis y buses estimen cortar camino a través de las ya estrechas callejuelas.

La Oficina del Casco Antiguo no ha mostrado hasta ahora ningún plan para resolver estos y otros problemas salvo pensar en bordearnos con soberana vía rápida que solo servirá de ahogo para el que nunca tuvo ni la intención de visitar San Felipe.