Localizado en la Avenida “A”, entre Calle Sexta y Calle Séptima, trata de un singular edificio, construido probablemente a finales del siglo XIX e intervenido recientemente (alrededor de la década de los 30´s). Se presentaba con planta baja, un alto, ático, cubierta de láminas de zinc (de cuatro aguas y con mansardas que presentaban una inusual arritmia en su disposición sobre la fachada frontal), ocupando el 100% del lote, con tres frentes y una fachada posterior de servicio que da hacia el zaguán o servidumbre que lo divide del vecino posterior norte.

Para variar, el escenario inicial era bastante complejo. La documentación existente sobre el inmueble era prácticamente nula. No existían planos de levantamiento. El historial clínico del paciente era desconocido. El edificio estaba desocupado y con un estado de deterioro avanzado. El comitente había adquirido el edificio a un precio considerable, esperaba realizar un proyecto con una rentabilidad respetable y el tiempo no era precisamente su mejor aliado. La casa era de Tercer Orden[i] y la zonificación era RM H1 CR (660 personas /Ha), permitiendo uso comercial (planta baja) y residencial (niveles superiores).

La investigación histórica, los planos de levantamiento y el diagnóstico de patologías fueron los primeros frentes abiertos. Una foto y su reseña publicada en el diario la Prensa[ii], nos enseñaba que en la planta baja del edificio había operado un comercio conocido como Lámparas Quesada y en la planta alta había habitado el ilustre Don Benito Reyes Testa[iii]. De allí su nombre. Las escrituras públicas citadas en las inscripciones del registro público de la finca advertían que la misma había sido construida ocupando el 100% del lote y que la cubierta original era de tejas.

La exploración clínica permitió ver que los muros exteriores de calicanto, ya desprovistos de su revoque en las caras internas, presentaban un estado relativamente bueno, aunque con zonas seriamente afectadas por agentes biológicos (comején), botánicos (micro y macro flora), humedad por capilaridad ascendente y presión hidrostática. Eso sí, la estructura interna de losas y cubierta, de madera y hormigón armado (en núcleos húmedos y escalera – de reciente data), estaba totalmente irrecuperable.

El análisis arquitectónico permitió ver cuál era la configuración arquitectónica original: Viendo que el lote era realmente pequeño, con tres frentes y el zaguán posterior, los que la intervinieron por última vez, fueron lo suficientemente astutos como para ver que el mejor partido arquitectónico se basaría en destinar el uso comercial en planta baja (con sus accesos directos a las calles) y el residencial en niveles superiores, localizando la escalera en la parte de atrás, en la dirección este oeste. La escalera se encarga de salvar los desniveles a través de un recorrido lineal. Éste esquema espacial era muy claro y estaba duramente impreso en el ADN del edificio.

Con sólo captarse éste mensaje, la mitad del problema estaría resuelto. Y así fue. Claro que la escalera que existía estaba prácticamente colapsando, tipo escalera de servicio y abierta hacia el zaguán, lo cual la hacía sumamente oscura, desprotegida, desprolija y sin ningún tipo de privacidad. Se estudió su código y esencia, para luego recodificarla, redefinirla y diferenciarla. La privacidad se logró a través de un muro cortina traslúcido (con paños operables para ventilación) y la luz se logró a través de una iluminación cenital (skylight), cuyas divisiones transversales proyectan unas sombras cortantes que marcan el paso del tiempo. A su derecha, el muro de calicanto existente interno restaurado, con la piedra y el ladrillo expuesto, diferenciando lo viejo de lo nuevo.

Foto: Arq. Igor Kourany. Eje de escalera.

Después de la intervención.

Bosquejo conceptual por el Autor. Sección esquemática transversal Norte-Sur. En azul eje Este-Oeste de circulación vertical común.

El resto del programa se resolvió con dos locales en planta baja, tres apartamentos en el nivel 100 y 2 apartamentos (con terraza/azotea nueva) en el nivel del ático y cubierta. El lenguaje y materiales usados en los apartamentos trató de ser lo más limpio, sencillo y moderno posible, utilizando materiales compatibles con lo existente.

Fotos: Arq. Igor Kourany. Vistas internas de los apartamentos tomadas después de la intervención.

Igualmente ocurrió con los locales comerciales, con la diferencia de que, para lograr una doble altura y un mezzanine, optamos por deprimir levemente la planta baja. Los locales mantienen un vocabulario muy moderno, siempre tratando de distinguir lo existente de lo nuevo. Actualmente el edificio se encuentra de nuevo en total uso de sus facultades y con un 100% de ocupación.

Fotos: Arq. Igor Kourany. Vista interna de los locales comerciales. Tomada después de la intervención.

[i] Uno de cuatro órdenes o categorías establecidos en la Ley No. 9 o ley de los incentivos. Los órdenes son establecidos por ley por la Dirección Nacional del Patrimonio Histórico (DNPH) del INAC.

[ii] Foto de archivo, tomada por Carlos Endara, derechos propiedad de Ricardo López Arias, texto de Harry Castro Stanziola. Raíces. La Prensa. 20 Jul 03. Pág. 12b

[iii] Jurista, miembro de la Academia Panameña de la Historia, historiador, escritor, sucedió a Ismael Ortega en la dirección de la Procuradoría de la Nación. Fuente: Procuradoría General de la Nación., Ministerio Público de Panamá. www.ministeriopublico.gob.pa