¿Hasta cuándo debemos someternos a arquitectos que irrespetan el patrimonio?

Hoy en la mañana me desayuné con la increíble noticia que nuestra directora de cultura Maruja Herrera ha decidido contratar directamente a la firma de arquitectos Mallol & Mallol Interiores para realizar la rehabilitación de los interiores del Teatro Anita Villaláz.

Lo más impresionante de ésta noticia es que se alegue “urgencia notoria” para la simple restauración de un teatro y se contrate directamente a una firma por sus supuesto currículo cuando su historial con el Casco Antiguo ha sido nefasto.

Quiero recordar el diseño futurista y ego céntrico que nos trató de imponer ésta misma firma para el antiguo Club Unión y que fue rechazado por Patrimonio Histórico y la sociedad civil organizada. Igualmente cabe señalar los trabajos de decoración de interiores que hizo dicha firma en la Presidencia de la República durante la gestión de Martín Torrijos sin pasar por el aval de ninguna entidad, ni Patrimonio Histórico ni Municipio.

Quiero señalar que para trabajar en proyectos como el Teatro Anita Villaláz o la Presidencia de la República ambos de Categoría 1 (de máxima protección) se necesita un conocimiento histórico del edificio a rehabilitar, algo que a todas luces no le interesa para nada a Ignacio Mallol.

Ser restaurador implica reconocer que hubo un arquitecto o maestro de obra que vino primero y a través de una investigación exhaustiva tratar de entender el concepto original del mismo y resaltarlo. Recordemos que este edificio albergó la Corte Suprema de Justicia y fue diseñado por Genaro Ruggieri, arquitecto italiano que diseñó la mayoría de nuestros edificios emblemáticos al comienzo de nuestra república.

Por otro lado cabe destacar que la reparación de dicho teatro necesita de mucho más que un emparche interno, que es lo que propone la Sra. Maruja Herrera, ya que la fachada externa de la edificación muestra signos de abandono y deterioro notables.

Hasta cuando debemos someternos a arquitectos que irrespetan el patrimonio. Por favor quédense en el resto de la ciudad haciendo sus adefesios egolatros y por favor lo de la urgencia notoria no se lo cree nadie.